Notas del mes
El perro xoloizcuintle es una raza de 7000 años de antigüedad, que en 2016, fue declarado patrimonio cultural de la CDMX.
Esta raza, caracterizada por su falta de pelaje, formó parte importante de la cosmovisión mexica al ser considerado el guía de los muertos en su camino al Mictlán. Según la leyenda, el xoloizcuintle fue un obsequio del dios Xólotl a los hombres.
Se solía creer que al morir el dueño, su perro era enterrado con él para que lo ayudara a llegar al lugar de muertos. Sin embargo, según investigaciones de Carlos Fuentes Hernández, las máximas autoridades eran las únicas con el privilegio de tener la compañía de un xoloizcuintle.
La característica principal que el perro debía tener era poseer un pelaje completamente negro, ya que se creía que si el perro tenía manchas, ya había ayudado a un alma a cruzar.
Dada su importancia en el umbral de la vida y la muerte, antiguamente se solía colocar la escultura, en color bronce, de un xoloizcuintle en las ofrendas de día de muertos.
Este personaje, es sumamente característico de las festividades del día de muertos y surgió como una forma de burla y crítica a las personas con raíces indígenas que negaban su origen y pretendían imitar a clases sociales más altas.
En sus inicios fue llamada “la calavera garbancera” debido a que las personas que vendían garbanzo eran conocidas por aparentar un estilo de vida europeo pese a los bajos recursos que poseían.
Fue realizada por el caricaturista mexicano José Guadalupe Posada, quien mantenía una buena relación con nuestros queridos artistas Diego Rivera y Frida Kahlo.
El nombre de catrina le fue otorgado en uno de los murales de Posada llamado "Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central" de 1947. en este mural se encuentran plasmadas, la versión infantil de Diego y Frida.


